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| DEL ARRANQUE DEFINITIVO DE NUESTRO BILLAR | |
| Febrero, 2002 |
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| Esta época significa el arranque definitivo de nuestro deporte con la aparición de jóvenes jugadores con un nivel de formación técnica muy aceptable y la confirmación y madurez de nuestras grandes figuras. Los promedios generales suben como la espuma, y en todas las especialidades se observa un gran crecimiento, si bien las III Bandas comienzan a imponerse por el número de practicantes así como una mayor igualdad, salvando algunas distancias entre los jugadores. |
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| Los juegos cortos desarrollan una actividad sobresaliente, pero en concreto es la especialidad de Banda la que aglutina un buen elenco de jugadores que consiguen subir el nivel de sus marcas personales dando un buen espectáculo en todas las competiciones. |
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| Destacan por su calidad, competitividad y resultados Javier Arenaza, auténtico maestro especialista en los juegos de serie que acaparó la mayor parte de los títulos que se disputaban. Rafael García, consumado estilista en todas las especialidades y jugador con muchos éxitos internacionales, relevo natural de Arenaza. Carlos Tusset, sensacional jugador de Libre; Fortiana, quien acreditó siempre una exepcional técnica; Miguel Esteve, un prodigio de fuerza y fe en sí mismo para competir. Otros, como Parera y Esteve Mata, que irrumpieron con fuerza y calidad en los circuitos, José María Quetglas, que en su breve dedicación a los juegos de serie consiguió excelentes resultados en la modalidad de Banda (Bronce en el Mundial de 1982); Jordi Amell, que junto a Rafa García se reparten los títulos nacionales escalando lugares de privilegio rápidamente gracias a un gran esfuerzo personal y dedicación, y la saga de los Albert, que siguen dejando constancia de su gran clase y conocimiento de estas especialidades. Estos jugadores alternaban las competiciones con los clásicos y más veteranos que aún conseguían puestos de honor, como eran Pepe Gálvez, Miguel Espona y el carismático y gran jugador, Ramón Aguilera. |
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Pero es en la disciplina de III Bandas donde habría de ponerse de manifiesto el cambio de rumbo que tomó nuestro deporte en estas décadas. La falta de tiempo para dedicarse en un deporte no profesional, la tendencia mundial hacia la potenciación y organización de torneos y movimientos profesionales, hicieron que gran parte del grupo de jugadores se decidieran por estudiar, practicar y competir en III Bandas, dejando poco a poco las disciplinas antiguas que tanto y tanto habían significado para el desarrollo del billar contemporáneo. |
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Hasta entonces, dos fueron los jugadores que destacaron por encima de los demás y que acapararon los títulos nacionales. Fueron dos estilos muy diferentes que dejaron plasmado para la historia un billar sólido, disciplinado, cuidadoso en los más ínfimos detalles, muy competitivo, serio, profesional y, sobre todo, elegante y bello. Eran nuestros representantes en las competiciones internacionales consiguiendo extraordinarios éxitos. Avelino Rico nos dio la gran alegría de proclamarse Campeón del Mundo en el año 1985 en Las Vegas, derrotando nada más y nada menos que a Ceulemans y Blomdahl en semifinal y final respectivamente. Claudio Nadal altermó la competición de III Bandas con la de Artístico, donde consiguió ser Campeón de Europa y Subcampeón del Mundo. Su forma de interpretar el Billar embelesaba a los espectadores por su orden y elegancia en el desarrollo del juego. Conocía y aplicaba como nadie los mecanismos de defensa en la partida y su gran experiencia táctica le llevó a obtener excelentes resultados. |
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| Hasta 1980, estos dos jugadores, junto con otros que a partir de esa década alcanzan un gran nivel, dominaban claramente todas las competiciones. Pepe Carrillo, Cayo Muñoz, Javier Arenaza, Juan Far, Gabriel Cirer, Antonio García Estrada y algún otro veterano que aún conservaba la forma, siguen disputándose los máximos honores. Con el comienzo de este periodo, una generación anterior se incrusta definitivamente en este grupo de favoritos y comienza la gran metamorfosis del Billar español en la especialidad. |
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José María Quetglas, Javier Cañellas (q.e.p.d.), Tomás Algaba, Enrique Herbón, Andrés Coello (q.e.p.d.) y algunos más, consiguen elevar las marcas y hacer más difícil la consecución de los títulos. Es en 1980 cuando Quetglas consigue el título de Campeón de España rebasando la mítica cifra del "1" de promedio general. Posteriormente, otros grandes jugadores más jóvenes alcanzarían el nivel necesario para dar batalla a todos estos, hoy ya considerados veteranos. Son Enrique Peñalva, Ricardo García, Juan Villora, Juan Bouterín, Xavier Minguell, etc. La puesta en marcha del Circuito Nacional de III Bandas y de otros torneos de prestigio como "El Taco de Oro", que creó el entrañable Mateo Bauzà en Palma, contribuyó a consagrar jugadores que muy pronto estarían en los primeros lugares de los rankings nacionales. Se pone en marcha la Escuela Nacional de III Bandas, con cursos periódicos en verano donde acudían los juniors de la época, que muy pronto estuvieron a la altura de los mejores. Son los casos de Xavier Yeste, Raúl Hernández, Alejo Torres, Carlos Martínez Juárez, Alex Pérez, Carlos Crespo, José María Más, Rubén Legazpi y otros muchos que nutren en la actualidad nuestros clubes. |
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Los próximos años, y más concretamente la mitad de la década actual, marcan indefectiblemente cambios en nuestra política para la realización de un Billar más de acuerdo con las estructuras deportivas de nuestro país, por la exigencia del CSD en equiparar a todos los deportes por igual y también por nuestro propio auge, intereses y crecimiento. |
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Los programas de formación y tecnificación de entrenadores, técnicos, monitores y jugadores que se llevan a cabo en los Centros de Tecnificación Deportiva de la Federación y en las Territoriales marcarán obligatoriamente una época en la que nuestro deporte debe alcanzar con el esfuerzo e interés de todos nosotros las más altas cotas para su consolidación entre los grandes. |
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